Mi hija tiene diabetes

8/25/2006

El principio de todo

Bueno, realmente desde una óptica científica no estamos en el principio porque los hechos ocurren antes que uno se entere. Digamos que el principio es el momento en que un médico te dice que tu hija tiene diabetes. En mi caso realmente el facultativo me lo dijo de una forma bastante críptica “tiene una acidosis y estamos ante un debut diabético”, cuando lo más sencillo sería que dijeran “mire su hija tiene diabetes”. De todas las formas en que “debuta” la diabetes a mi hija le tocó la peor. Una explicación para profanos:

Resulta que el páncreas deja de producir una hormona llamada insulina. Esta hormona es la que permite que la glucosa entre en las células y les aporte la energía necesaria. Las células al no poder obtener glucosa por esta vía buscan las alternativas que están en las grasas del cuerpo. Las grasas al transformarse en energía dejan unos residuos que son los cuerpos catónicos responsables de que suba el nivel de acetona en la sangre. Un nivel excesivo de acetona provoca una acidosis diabética (en este caso).

En mi hija la acidosis diabética fue grave y se desarrolló ante nuestros ojos en poco tiempo. Si el día 13 de agosto tenía mal cuerpo y vomitó dos veces (sin fiebre lo imputas a una simple gastroenteritis), el día 14 estaba deshidratada, con dificultad respiratoria y un estado general de astenia.

De las relaciones que haces a posteriori con otros padres y con el personal asistencial descubres otros “debuts” más livianos, desde los que observan que sus hijos estaban cansados, que no engordaban, o de casualidad en un control rutinario médico observan niveles anormales de glucosa en sangre. Yo hasta una semana antes estaba en un parque acuático con mi hija y no daba síntomas evidentes de padecer la enfermedad.

Recuerdo haberlo visto en un episodio de “House”, cuando explicaba las 5 fases que se pasan durante un suceso luctuoso. En un libro de autoayuda para afectados de diabetes también se relatan las 5 fases. Son las siguientes, negación, ira, negociación, depresión y aceptación. Creo que pasé de la primera a la quinta sin solución de continuidad aunque existan residuos de los restantes estadios.

Negación: Inmediatamente a la noticia uno niega que pueda ser verdad ¿Cómo es posible? ¡Si es una niña sana! ¡No puede ser, será un error!

Ira: Has oído que es hereditario (realmente no es así pero…), y haces un repaso genético a la familia. El abuelo diabético (aunque sea del tipo II, esa de los yayos). Te montas películas sobre cuál de las dos estirpes llevan el mal en su semilla, y no puedes reprimir, aunque sea en pensamientos, un reproche ante la mala herencia genética del otro progenitor (o de la tuya). Te hablan de primos que no conoces con la misma enfermedad.

Negociación: Familiares dicen rezar por ti y hacer promesas. Incluso te planteas un “YSI” es decir “Y si resulta que se cura, iré a Montserrat en bicicleta” (acción), o “Hubiera preferido mil veces que me ocurriera esto a mí” (intercambio). En mi caso hasta hubiera preferido que me dijeran que realmente no era hija mía pero que estaba sana (delirios).

Depresión: Es fácil que se te escape alguna lágrima y hasta que algún familiar se ampare en sustancias “dopantes” para superar el mal trago.

Aceptación: Al final tienes lo que tienes, una enfermedad crónica y en la cual tú cumples un papel asistencial fundamental. Tómala por los cuernos y asume el reto que te ha puesto la vida.

Ya he dicho que estoy en la fase de aceptación, y creo que pasé de la primera a la última sin otras paradas. Pero también he dicho que las otras fases dejan residuos, y así tengo tics de ira (en ocasiones me imagino otros personajes a los que les reservaría la enfermedad), de negociación (cuando vuelva al despacho estudiaré la creación de una asociación de afectados de mi ciudad o a lo mejor una fundación que investigue una solución), y de la fase de depresión que es la que más me preocupa (ya me centraré en otro comentario, pero ya es alarmante que todas las noches desde el debut esté poniendo oníricamente inyecciones a todo el mundo).

3 Comments:

  • At 8:31 p. m., Anonymous Anónimo said…

    entiendo como tu hija paso esos primeros instantes en enterarse, yo vivo esa experiencia, ciendo una joven de quince años me dijeron que tengo diabetes, me quise morir, no quiero vivir con este problema... la verdad no se si pueda como tu hija, asumir la enfermedad.

    pero de todas maneras lo que escriviste fue increible... espero que tu hija siga su vida normal.

     
  • At 9:32 p. m., Blogger KARLITA said…

    Hace 3 meses que me entere que mi hija es diabética, al iigual que en tu caso, mi hija estaba sana bien, contenta y en tres días se decayó y me pase de un hospital a otro, andabamos de vacaciones...
    Reconozco las fases que menciona, he pasado por todas, en forma desordenada eso sí,aún tengo familiares y opiniones, desde que la lleve a un meico o brujo (como les digo yo) o que la lleve a Cuba, pienso que si alguien ya hubiese encontrado la solución tendría el premio máximo y el agradecimiento mundial.
    Ahora estoy algo deprimida, sin embargo, día a día me doy ánimos para seguir y no decaer, mi hija aún no se inyecta sola, no quiere ni tomar la jeringa, le aterra, a veces aún llora y me clama que no la pinche, pero no puedo, sé que es por su bien y lo debo hacer... queda harto camino, mantengo viva la Fé, que los avances en medicina darán alguna solución, por el momento sólo pido paciencia y fuerza.
    UFF me desahogue un poco, gracias por tu comentario, que estes bien tu y toda tu familia.
    Cariños Karla

     
  • At 9:26 p. m., Blogger ely said…

    HACE DOS MESES QUE MI HIJA MAYOR ES DIABÉTICA.HACE CINCO AÑOS QUE MI HIJA MENOR ES DIABÉTICA.SON MIS UNICAS HIJAS.TRATAMOS CON MI ESPOSO DE QUE TODO SEA COMO ANTES.MIS HIJAS TIENEN 16 Y 14 AÑOS,LAS QUEREMOS MUCHO Y LUCHAREMOS SIEMPRE POR ELLAS PORQUE ES LA RAZÓN DE NUESTRO EXISTIR.NO HAY QUE PERDER LA FE SIEMPRE SE SALE.CARIÑOS ELY

     

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